domingo, 9 de noviembre de 2014

Mesa redonda: El Lobo en la Sierra Norte de Madrid



III Semana del Medio Ambiente de Bustarviejo


         
Las cartas sobre la mesa

Ya os hemos comentado, amigos de Acción Lobo, que aquí siempre se busca el diálogo con todas las partes y que siempre escucharemos y plantearemos todos los puntos de vista existentes sobre el lobo para poder hablar después, POR MEDIO DEL RESPETO A TODOS LOS IMPLICADOS Y DIALOGANDO ENTRE TODOS. También hemos dejado claro nuestra postura acerca de la importancia de la sociedad rural como agente principal, sino primordial, en la conservación del patrimonio natural de todos. 

Pues bien, en base a esta idea fundamental, pilar importante en el entendimiento y defensa del lobo de nuestra organización, el Viernes pasado, 7 de Noviembre, tuvimos la ocasión de asistir algunos de los miembros, a una mesa redonda sobre la aparición del lobo en la sierra norte de Madrid, en el marco de la III Semana de la Biodiversidad de Bustarviejo, un pueblecito de la sierra norte madrileña. 

Dos horas y media de debate y exposición por parte de un grupo de profesionales (ganaderos, agentes de los servicios forestales, representantes de cooperativas ganaderas y organizaciones conservacionistas así como un público heterogéneo de gente joven interesada por el tema) donde cada uno expuso según su propia experiencia de años vivida con el lobo como hilo conductor desde que éste, de una manera más o menos estable, asomara por la Comunidad de Madrid allá por los años 2010-2011 (algo que los medios se han encargado de repetir varias veces); miembros de manadas segovianas que exploraban y cruzaban las fronteras de manera esporádica según confirmaron en su día los análisis de restos de ataques que se producían por entonces y que quedaron en algo anecdótico, llamativo y que parece ser ha recobrado más fuerza en la actualidad.

Álvaro Martín, Los Apisquillos
Dos horas y media que tuvieron como conclusión, resultado o como queráis llamarlo en que el lobo es tan sólo una cortina de humo (sin obviar los ataques a ganaderos que se producen, muchos de ellos por perros salvajes como algunos de los asistentes aseguraron y de lo que para sorpresa de algunos los ganaderos saben y son conscientes) en la gestión por parte de la administración del medio rural. 

Es decir, y como ocurre en otras partes de España, el lobo (con los daños que pueda y genera sobre el  ganado a día de hoy) “es tan sólo la punta de iceberg”, como aseveraba Álvaro Martín, representante de la cooperativa ganadera Los Apisquillos de Puebla de la Sierra, “de un entramado de intereses políticos y mala gestión” o interesada, según como se vea, “que la administración, quiere llevar a cabo en el seno del mundo rural”; uso político del lobo, al fin y al cabo (algo que ya nos suena), en el que políticamente conviene que haya lobos; un modelo de territorio en el que los usos y costumbres del que vive de sus recursos y que a ojos de la mayoría son de por sí los mayores conservacionistas del medio natural en que vivimos, verdaderos custodios del territorio, quedan atrás, no importan, anteponiéndose así una visión más “turística” del medio, en la que el lobo,  es el medio para conseguir un fin: votos, ingresos o  ingresos, votos, la historia de siempre.




De aquellos polvos vienen estos lodos

Al fondo, Javier Colmenarejo (FEP)

 Si nos atenemos a las explicaciones que dieron ganaderos, entre ellos Francisco Javier Colmenarejo, representante de la Federación Estatal de Pastores y Santiago, ganadero de Bustarviejo, ambos coinciden en que es la administración la culpable al 100% de todo esto, la principal instigadora de que tanto ganaderos como representantes de todos los colectivos afectados de alguna manera u otra por el lobo, estén enfrentados; PANEM ET CIRCENSES, pan y circo, alboroto festivo para el telediario sobre la feliz llegada del lobo a la comunidad donde se intenta distraer la mirada del espectador a lo que verdaderamente ocurre en el campo y que según ellos parecen no querer darse cuenta o no conviene saber por el ciudadano medio amante de la naturaleza en general y del lobo en particular.

Si dejamos al lobo un poquito de lado, amigos, tenemos una serie, una larga lista de impedimentos, obligaciones y deberes que aquellos que viven en el mundo rural sufren (el lobo no es más que un granito de arena en la montaña); “vivimos en la era del papel” decía uno de los ganaderos, que se quejaba de la burocracia y falta de atención de las autoridades que a juzgar unánimemente por todos ellos, tenía como fin “coartar nuestra autosuficiencia y la autogestión que hacemos de nuestro medio” ni más ni menos. “No existe normativa europea”, señalaban todos, “cada país tiene una manera de actuar y las ayudas europeas se pierden entre administración y empresas en más de un 50%. Aquí no hay dependencia del presupuesto comunitario como cabría pensar y como ocurre en otros países como Francia u Holanda”. Ni los malos son tan malos ni los buenos tan buenos como algunos intentan hacernos creer ¿no creéis?

Pero volvamos al principio: el lobo usado como instrumento mediático y reclamo turístico tanto por los que se definen salvadores del mismo como por la administración, ambos con un mismo fin: lucrarse de algún modo u otro, más o menos honestamente y usando distinto escaparate. ¡Panorama de vértigo sin duda!

 Ya veis por qué hay que escuchar y aprender de los que conviven con el lobo; ya veis por qué hay que ser humildes y entender que en la naturaleza convivimos todos, por ello no se puede defender a tontas y a locas, así porque sí sin entender a aquellos que desde hace 25 años o más viven en el medio en que vive el lobo: “antes, el 90-95% de la gente era ganadera y autosuficiente, ahora”, aseguraba uno de los ganaderos, “las ciudades son sistemas de corrales, totalmente desconectados del campo y de lo que en él ocurre. Si el mundo rural va desapareciendo, desaparecerá con él todo, sobre todo nuestra libertad, dependiendo así de lo que dicten empresas que ante la crisis de la carne y la leche, importarán la carne de peor calidad, como ya hacen desde países tan lejanos como Nueva Zelanda”. En esto todos salimos perdiendo. “Nosotros no estamos en contra del lobo. No queremos que se extinga ni nada de eso”, aseguraban, “hay una especie de distanciamiento entre las partes propiciado por una administración que no responde y que no deja autonomía. Es necesario que marquemos qué objetivos queremos”.

Efectivamente como decía uno de los representantes de los ganaderos, es necesario marcarse unos objetivos y saber lo que se quiere y luchar por ello;  Desde Acción Lobo siempre apoyaremos este tipo de encuentros enriquecedores en los que buscamos el tú a tú con el ganadero, con el medio rural al fin y al cabo del que podemos aprender tanto. Quedan muchas preguntas en el tintero, y muchas dudas que resolver. Poco a poco, sin prisa, pero sin pausa… Lo que tenemos claro es que aquí el protagonista es el LOBO y su medio. Sin más.

Seguiremos trabajando en ello.

Mercedes Rodríguez



3 comentarios:

Anónimo dijo...

Muy buen resumen y enhorabuena a los organizadores por esta iniciativa.

Ana Rb dijo...

Es necesario encuetros como este para avanzar en la comprensión y la convivencia de todos.

Alfonso González dijo...

Este encuentro nos demuestra que hay ganaderos respetuosos que como todos deben ganarse el pan y cuya labor se ve afectada por la llegada del lobo, pero no por ello quieren verlo muerto.