miércoles, 2 de abril de 2014

En tierra de lobos.


 Desde el comienzo de este grupo en las redes sociales, nuestro único objetivo ha sido tratar de concienciar al público, buscando el contacto directo con la gente, hablando claro y con argumentos. Y como es prácticamente imposible defender con argumentos un tema que no se conoce, decidimos organizar una salida a la Sierra de La Culebra, un fin de semana de inmersión lobuna. Para compartir conocimientos y puntos de vista, formarnos mejor para aportar solidez al grupo y tomarle el pulso a la situación actual del lobo en uno de sus territorios más emblemáticos por excelencia. Y ya estamos pensando en la próxima, porque nos ha faltado tiempo. Cinco salidas de rastreo identificando huellas, varias observaciones a pasos tradicionales de lobos, una marcha nocturna que terminó con un impresionante aguardo en la linde del bosque bajo la niebla, visitas a un cebadero, al centro de interpretación de la vida pastoril y a un molino de la mano de nuestro amigo Pepe, al casco antiguo de Villardeciervos,etc... Y hablando de lobos frente a la chimenea hasta las cinco de la mañana. Aquí os dejamos una mínima crónica fotográfica de todo lo que hicimos.Esta es la tierra del lobo. Esperamos que os guste.

El cartel que empleamos en las charlas. Hay que lucirlo.
                                           
                                     


Empezando el festival de rastros.
 
       En uno de los rastreos encontramos los restos de un ciervo, recientemente devorado a tenor del olor que despedía.                                           .

Restos de ciervo.





Un filón para buscar huellas.


Un hide construido por la guardería frente a un cebadero.

De marcha nocturna.

Corralones en el centro de interpretación de Ferreras de Arriba

Interior de un corralón, refugio tradicional para el ganado.


Nuestra vecina Manchitas.

Pepe enseñándonos el funcionamiento del molino.







5 comentarios:

Alfonso González Solares dijo...

La foto de Manchitas es de lo mejor.

josé luis Capitán dijo...

Ha sido una experiencia para no olvidar. Tiempo dedicado al aprendizaje, a convivir en grupo, a la charla durante largas horas, y a recorrer largas sendas identificando huellas y restos, conociendo aspectos de los que se habla, pero que no conocíamos en persona, siempre con la permanente emoción de sentirte observado por aquel al que no ves.

Anónimo dijo...

Muy chulo!!!!

Raquel Uceda Castro dijo...

Un fin de semana para repetir.

Alfonso González Solares dijo...

Además de la experiencia lobera que tenemos el privilegio de traernos de vuelta, no menos importante ha sido nuestro contacto con Pepe, un hombre nacido de la tierra, un aborigen que se nos antoja imprescindible en los aciagos tiempos que corren para lo más puro y genuino del ser humano, un celta hecho a sí mismo, forjado por el vasto territorio que lo vio nacer, y que siempre tuvo claro cómo quería llevar su existencia: con los suyos, en su tierra y practicando y dando a conocer sus sabias costumbres con gran devocion e interés. Seres humanos así de inteligentes se antojan vitales para que reflexionemos sobre nosotros mismos y nuestra relación con ese entorno tan único al que pertenecemos.